Me rompí la madre, usted imaginese como me siento con este frío y la tibia fracturada, luego de estar dos semanas en casa de mi mamá hospedado por creerme la señora un inútil. Luego de estar 8 horas en la sala de urgencias del hospital al que me llevaron, y en el que me abandonaron mis amigos a las 2 horas porque la cruda ya les llegaba.
Imaginese usted que mi novia se aburrió de ver peliculas y hacerme preguntas estupidas del tipo ¿cómo te bañas? ¿no te da comezón? ¿no tienes ganas de salir? ¿no te desesperas?, con su tono antipatico de rubia fantasia y sus ganas de salir corriendo a serme infiel con el primer pendejo que se encontrase entre sus piernas.
Imaginese usted que mi madre trajo todo tipo de porquerias de mi casa menos mi laptop, y que después de 7 días de rogarle que la traiga a mí, me dice que dejo de pagar el internet por que... "casi ni lo uso".
He tragado como un verdadero chancho, la lonja me circunda armoniosa con mi depresión, las fiestas navideñas sirviron para dos cosas, para que mi madre hiciera disposición ojete y a huevo de mi aguinaldo comprandome complementos alimenticios y calzones que según ella ya me hacían falta y... para que me crecieran unos alegres cachetes rojizos, que ya quiero estudiar ese dialecto en el que la gente feliz dice OINK.
Todo por la ilusión de querer romper la piñata, yo a mis 37 años de edad. Creo que tiene razón mi mamá, me hace falta calcio... o leche.
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domingo, 10 de enero de 2010
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